viernes, 30 de noviembre de 2012

No quiero hacerte daño...



Me apesta el soniquete del sonido de estas palabras en el yunque estribo y martillo de mi oído, todos los días el mismo cuento y llegan las doce, unas copas y un sonido de labios rotos pegando con los míos, no pienso pedirle cuentas al mundo, no me interesa quejarme ni siquiera cantarle las cuarenta a la vida. No soy víctima de las circunstancias, soy víctima de mi propio emperramiento, si te tiras al pozo sin agua, no esperes salir volando sin un rasguño.

No quiero saber de las fulanillas con las que ahogas los intentos, vanos de escapar de este mundo, no me voy a comparar con cada una de tus conquistas, a cual más bonita, que me miran como un bicho raro, ando mal, no soy idiota, no voy a llevar un cartel para enseñarle al mundo modales.

No te arrastres, no merece la pena, no marques metas, ni tonterías en un calendario, haz lo que te salga del moño, cuando, como y con quien quieras,  y si al día siguiente sientes remordimientos no lo pienses, no merece la pena.

Te cae la nieve en los hombros, a la velocidad de un patito de goma en una bañera , caminando a casa o eso intentas, una vez más el grito ahogado de tus pies no entienden las señales del cerebro, te paras en la esquinas golpeas el pie y sigues, arrastras tus pies y te persiguen tus pensamientos, llegas a la cama y duermes con un ojo abierto, con un pequeño recuerdo del vodka en la boca y un pelo tapándote el oido, otra noche de romería y tu sin tu cruz bendecida…

No quiero hacerte daño, el eslogan de mi vida, hare tarjetas de visita, no te compro nada bonita, no quiero hacerte daño, me gustas pero no eres la mujer de mi vida, pero no quiero hacerte daño, no has conseguido aprobar pero no quiero hacerte daño, iros a tomar por culo todos, y si el mundo como dicen los mayas se va al garete, que vaya cogiendo el acuso de recibo, no me hace daño el que quiere sino el que puede, que la muerte empiece a cambiar de túnica porque la que tiene, esta roída y vieja.

No mas escusas vanas de una vida, que maquilla los males del mundo, no mas descontrol, hoy quizás me levante demasiado valiente o no dormí lo suficiente, no volveré a perder el respeto, ni por ti ni por nadie, no vine a este mundo a colmar más expectativas que las mías propias, a llenar el buche de ilusiones de corazones ajenos y a ser la madre Teresa de Calcuta, porque ni soy tan bajita y ahora mismo soy como el mismo demonio, enraizada con el tiempo y con las circunstancias.

No dejaré que pises el pie de mi freno, porque en esta cuesta solo me estrello yo cuando quiera, no mas mensajes esperando respuestas iguales, ni llamadas ni favores perdidos en un cajón desastre, que lleva por nombre mi vida. No soy la mujer perfecta, nunca lo pretendí, ni lo he buscado y si tu estas ciego, cómprate gafas o vete a vender cupones, ni más alta ni más delgada ni con los ojos mas inmensos de esta tierra, cambiaran tu parecer… pero eso ya no me interesa, hoy por fin cambia el mío. Se acabo  y punto redondo.




domingo, 25 de noviembre de 2012



Andábamos sin buscarnos, nos gritábamos sin oirnos y ya ves.... nos encontramos :)